Las facultades del arquitecto

Al comenzar esta apasionante carrera, quizá lo único que se cuente entre nuestros haberes sea la fuerza de voluntad, que conlleva el interés y la decisión por alcanzar una meta propuesta; y si alguna virtud se le ha de exigir al neófito solo será un continuo y elevado estado de ánimo para no caer en el desánimo, bajo la confianza de que ninguna prueba ha de rebasar nuestras fuerzas.

Luego, e imperceptiblemente se irá ampliando el vocabulario con un significado distinto al utilizado por los profanos. De ahí que la Gramática ha de constituir una de las facultades del arquitecto, pues siendo la ciencia que estudia los elementos de una lengua y sus combinaciones, es considerada como el arte de hablar y escribir correctamente una lengua;  de manera que se debe estar preparado en esta ciencia, porque no hay nada mas triste que una persona con un léxico pobre y una ortografía pésima.

Por lo anterior, la Retórica siendo el arte del bien decir, lo acompañará a lo largo de su vida a fin de expresar adecuadamente los argumentos de sus ideas y conceptos. Es pues,  la teoría de la composición literaria y de la expresión hablada. Pero, si no os acercáis a la retórica por lo hasta aquí dicho, quizá lo hagas sabiendo que a las mujeres se les conquista a través del oído; deleitándolas y persuadiéndolas hasta conmoverlas (¿o convencerlas?).

Y asimismo la Lógica ha de formar parte de las facultades del arquitecto, ya que es la que expone las leyes, modos y formas del conocimiento científico. La lógica podemos describirla como la que admite una cierta incertidumbre entre la verdad o falsedad de sus proposiciones, a semejanza del raciocinio humano.Para el arquitecto debe ser imprescindible su dominio, dado que es la que opera utilizando un lenguaje simbólico artificial y haciendo abstracción de los contenidos. Se debe trabajar en esta ciencia para conocer y actuar conforme a las reglas de la lógica. 

Y  la Aritmética. Esta rama de la ciencia es quizá una de las más difíciles de aprender, sin embargo, esto no es más que pereza mental para razonar.Dominar la aritmética nos permite llevar a cabo cálculos de las operaciones más sencillas hasta cálculos bastante complejos, y para quienes se especializan llegan al grado de reducir todo a expresiones y signos. El conocimiento de la aritmética nos otorga la facultad de discurrir el entendimiento, nos da argumentos para demostrar lo que decimos, y nos volvemos ordenados y disciplinados. También nos sirve para razonar en todo lo que realizamos, ya que ejercitamos el pensamiento y la razón.
Ahora bien, para ser arquitecto se ha de dominar el conocimiento de la Geometría, vital para valorar y comprender los espacios, los volúmenes, sus dimensiones y las proporciones. Y es tal su importancia que la tradición nos dice que en el frontispicio de la Academia de Platón se encontraba grabada la frase: “No entre nadie que no sepa geometría”. De tal suerte que si no se domina la geometría, no se puede imaginar el espacio, y si no se pueden imaginar los espacios no es posible hacer arquitectura, pues sin la geometría la arquitectura simplemente no existiría; el arquitecto siente y vive los espacios aún antes de ser tangibles a los ojos de los mortales. Por eso, desde aquí exhorto a mis discípulos a ser unos verdaderos geómetras.

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