Compartir en vez de tener

La economía compartida es una tendencia que viene creciendo en diferentes sectores. Para empresas y consumidores representa una oportunidad. Uber o Airbnb son los ejemplos más claros de esta tendencia que ya nos ha conquistado, y a la que le queda mucho por crecer. Sobre el crecimiento de esta modalidad influyen factores varios, desde la crisis financiera mundial que golpeó a los países mejor posicionados a la mayor conciencia sobre los problemas ambientales pasando por el reinado de las redes sociales y una revalorización del concepto de comunidad. Desde el Collaborative Lab aseguran que el consumidor “piensa dos veces antes de comprar”.

La actitud de la gente sobre la posesión de las cosas cambió y son los jóvenes los que lideran el cambio, ya que modificaron la idea tan arraigada de acumular. El comportamiento de los consumidores está cambiando, no demandan un producto o un servicio que se limita a un uso y tiene ciertas propiedades, buscan experiencias significativas asociadas a valores y a bienestar. 

Los sectores más permeables son los caracterizados por niveles de ineficiencia más elevados, como el traslado de viajeros. El desarrollo de esta modalidad responde también a una baja brusca de los costos de coordinación y comunicación por el impacto de la red y de las aplicaciones móviles. La regulación de este proceso es un desafío, aunque el vacío legal atañe al universo de las nuevas tecnologías en general. 

Fuente: Estrategia y negocios

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